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¿Qué es la preeclampsia?

preeclampsia

La preeclampsia es una de las complicaciones del embarazo, la cual causa hipertensión arterial, causa daños en los riñones y otros problemas de gravedad. Se considera peligrosa mortalmente para las embarazadas.

En muchas ocasiones, la preeclampsia no presenta síntoma alguno, pero es muy peligrosa tanto para la madre como para el bebé, inclusive te puedes sentir bien sin ningún dolor o molestia. Debido a esto, el médico debe realizarte diversas pruebas en cada una de las consultas prenatales, vigilando la presión arterial y, si se eleva considerablemente debe realizar un estudio de proteína en la orina.

Es común que la preeclampsia se manifieste en el último trimestre, es más frecuente. Sin embargo, existe la posibilidad que aparezca en cualquier momento después del segundo trimestre, igualmente durante el parto e inclusive en las primeras semanas luego del parto.

A continuación, te explicamos con más detalles sobre la preeclampsia, sus causas, síntomas, riesgos y complicaciones.

¿Cómo puede la preeclampsia afectarme a mí y a mi bebé?

En la mayoría de los casos, las mujeres embarazadas diagnosticadas con preeclampsia tienen un episodio pequeño previo a la fecha del parto, por lo tanto, la madre como el bebé  pueden mantenerse y evolucionar de forma correcta con el tratamiento y cuidado médico apropiado.

En los casos de preeclampsia grave, es posible que afecte a diversos órganos causando problemas de gravedad, inclusive llegando a ser mortales. En este tipo de situaciones, es necesario dar a luz de forma prematura cuando se trata de casos graves con posibles complicaciones.

Síntomas de la preeclampsia

Como se mencionó al principio, existe la posibilidad que la preeclampsia no presente síntoma visible, menos cuando está en el periodo inicial, de igual forma los síntomas varían en cada mujer embarazada.

Entre los síntomas principales de la preeclampsia, tales como las náuseas, aumento de peso y la hinchazón, se consideran como padecimientos naturales del embarazo. Por lo tanto, es muy esencial e importante reconocer los diversos signos de alerta de la preeclampsia.

Cuando se presenta una hinchazón o inflamación anormal, es el síntoma más común de la preeclampsia. Consulta con el médico de forma inmediata si se presenta junto con los siguientes síntomas:

  • Inflamación de la cara o en los alrededores de los ojos.
  • Inflamación excesiva de las manos.
  • Inflamación imprevista o excesiva en los tobillos o pies.
  • Aumento de peso repentino, más de 2 kilogramos en una semana, causado por la retención de líquidos.

Cabe resaltar que, no todas las mujeres con preeclampsia tienen inflamación muy visible o incremento considerable y repentino en el peso; y no todas las mujeres que tienen inflamación o aumento de peso rápido tienen preeclampsia. Es necesario consultar al médico para que diagnostique y prescriba tratamiento.

Se recomienda consultar de inmediato al médico si se presentan las siguientes señales de preeclampsia grave:

  • Dolor de cabeza muy fuerte e incesante.
  • Fuertes dolores o molestias en la zona superior del abdomen.
  • Náuseas o vómitos, en el segundo o tercer trimestre.
  • Alteración en la vista, visión doble, visión borrosa, visión con destellos o puntos de luz, sensibilidad a la luz, inclusive pérdida temporal de la vista.
  • Dificultad en la respiración.

¿Cómo se diagnostica la preeclampsia?

El médico debe revisar la presión arterial de la embarazada y realizar un análisis de orina. Si los resultados arrojan proteína en la orina y tienes hipertensión, el diagnóstico será preeclampsia. Así mismo, el examen de orina no resulta que tienes proteína pero presentas hipertensión, el doctor te va a solicitar que realices otros estudios para comprobar o descartar.

La hipertensión

Se considera hipertensión arterial cuando presentas el valor sistólico de 140 o más, o cuando el valor diastólico es de 90 o más. Además, es necesario que se revise la continuidad en el transcurso del día.

Factores de riesgo de la preeclampsia

Por lo general, la preeclampsia se desarrolla con un primer embarazo, pero, si anteriormente te han diagnosticado con preeclampsia el riesgo de presente nuevamente en embarazos posteriores es más alto.

Existen algunos factores de riesgo a considerar:

  • Familiares cercanos que sufrieron preeclampsia, madre, hermana, tía, abuela.
  • Tener sobrepeso u obesidad.
  • Embarazo múltiple o gemelar.
  • Tener más de 35 años o menos de 20 años.
  • Haber sido sometida a un fertilización in vitro.
  • Hipertensión crónica o diabetes del embarazo.
  • Trastorno de coagulación sanguínea (Trombofilia o síndrome antifosfolipídico)
  • Diabetes o enfermedad renal.
  • Enfermedad del sistema inmunológico (lupus).

¿Cómo se trata la preeclampsia?

El tratamiento va  a depender de la gravedad del caso, las semanas de embarazo que tienes y el estado del bebé. Por lo general, se requerirá hospitalización para realizar estudios iniciales, con la posibilidad que sea por lo que reste para el parto.

El especialista debe establecer el nivel de gravedad, comprobando la presión sanguínea, con un análisis de orina y algunos análisis de sangre. Incluyendo una ecografía para el control del bebé y su crecimiento, el perfil biofísico y una cardiotocografía en reposo, para analizar el estado del bebé.

Preeclampsia en la semana 37 o más, es posible que te induzcan el parto, sobre todo si el cuello del útero comienza a dilatarse y ajustarse. En caso de que, el bebé no esté en condiciones de soportar un parto, se indicará una cesárea.

Preeclampsia menos de la semana 36, con una condición estable de la madre y el bebé, no será necesario provocar el parto. Lo más probable es permanecer hospitalizada para mantener un control de la presión arterial y demás valores. O en algunos casos, reposo en casa y que tú misma controles la presión con regularidad.

En la mayoría de los casos, se les recomienda la reducción de actividades, mantener un reposo para bajar la presión. Mantenerse en cama tranquila por largos periodos de tiempo, no es recomendable, debido a que se pueden formar coágulos de sangre.

Pero, si notas que los síntomas de la preeclampsia se van agravando o el bebé está en riesgo, te van a hospitalizar y es probable que provoquen el parto. Es común que la preeclampsia empeore en el parto, por lo tanto se hace necesario un control estricto de los valores durante el parto y luego de este.

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