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Monitorización fetal o registro cardio-tocográfico

monitorizacion fetal

Muchas veces os preguntáis cómo se puede saber si el peque está “cómodo” dentro.

Son varias las herramientas que tenemos para valorarlo, como la ecografía o el estudio doppler. Pero hoy quiero centrarme en  los famosos “monitores”, que más técnicamente se denominan como monitorización fetal no estresante o registro cardio-tocográfico.

¿En qué consiste la monitorización fetal?

Cuando te hagan un monitor verás que la máquina tiene dos dispositivos que se colocan sobre tu abdomen a nivel del útero: uno capta los latidos cardiacos fetales mediante ultrasonidos y el otro capta los cambios del tono uterino.

A veces en el momento del parto, para registrar mejor la actividad cardiaca de tu peque, se sustituye uno de los captores externos (el que registra el corazón) por un pequeño dispositivo que se coloca en la cabeza fetal.

En cualquier caso, externos o internos, los captores van conectados a una máquina que procesa los datos que recibe y los refleja en papel:

  • La línea de abajo estudia las contracciones: si no tienes contracciones será  plana. Cada contracción se representa con una “montañita”. Se puede ver así cada cuánto las tienes, si las notas o no…
  • La línea de arriba estudia el ritmo cardiaco del bebé. Como ves, no es lisa, la frecuencia de su corazón va cambiando. Lo normal es que tenga entre 120 y 160 latidos por minuto, buena variabilidad (que haya una variación de la frecuencia cardiaca en el tiempo), que haya ascensos (tramos en los que la frecuencia cardiaca sube), y no haya deceleraciones (tramos en los que la frecuencia cardiaca desciende).

En caso de que sí existan deceleraciones es importante ver qué relación tienen con las contracciones, cuánto duran, cuándo se producen…

A la hora de valorar el registro, es necesario tener en cuenta varios factores como la edad gestacional (de cuántas semanas estás), si existe algún problema ya conocido (como una arritmia), cómo ha sido el registro previo, los resultados de otras pruebas complementarias que se hayan podido hacer como la ecografía, si estás de parto o no y, si lo estás, qué dilatación tienes y cuánto puede faltar para que nazca el niño… También es interesante para ver si tienes contracciones cuando no deberías tenerlas y cómo son.

Según tu tipo de embarazo, si tienes alguna situación de riesgo o no, o el protocolo de tu hospital, se te harán monitores desde la semana 36, la 38, la 41, no se harán…

Sí se te hará un monitor generalmente cuando vayas a urgencias en el último trimestre y también estarás monitorizada durante el parto. Esta monitorización será continua o no según si es una inducción, si ya estás de parto como tal…

El monitor es una herramienta muy útil, pero, como decíamos anteriormente, requiere experiencia para su valoración. Según cómo sea el trazado, el equipo puede decidir tomar una actitud u otra (inducirte el parto, hacer una cesárea, hacer más pruebas como un estudio del pH fetal, darte el alta…)

Ahora ya puedes saber un poco más cómo funciona y qué es lo que se registra en un monitor. Si te interesa el tema, no dudes en preguntarle a la matrona cuando te lo coloque, seguro que te explica encantada lo que quieras saber.

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