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El sexo está permitido en el embarazo

Podéis mantener relaciones hasta unas semanas antes del parto. El secreto para disfrutar del sexo en el embarazo radica en poner un poco de cuidado y un mucho de ternura.

Durante la gestación experimentarás numerosos cambios físicos y psicológicos que pueden interferir en tu vida sexual.
Es probable que tu volumen abdominal te haga sentirte poco atractiva y que el malestar y el alud de dudas que conlleva el engendrar un hijo no te permitan recrearte en erotismos. A esto se suman el miedo a dañar al niño durante la penetración (es un temor habitual, pero infundado) y que tu líbido pasará por momentos tan diferentes que es normal que desconciertes a tu pareja.

AHORA QUIERO, AHORA NO QUIERO

Aunque cada mujer vive su embarazo y su sexualidad de una manera particular y diferente, lo habitual es que en el primer trimestre las futuras mamás no tengan la menor gana de iniciar encuentros sexuales debido a las náuseas y los vómitos, el sueño constante y el malestar generalizado.

En el segundo trimestre la cosa cambia considerablemente. Las molestias típicas de los primeros meses han desaparecido y la futura mamá aún no está tan pesada como en la recta final. Su estado general es mucho más satisfactorio y como su zona genital está más vascularizada, y por lo tanto muy sensible, tiene más facilidad para disfrutar del coito. Tanto es así, que mujeres que nunca han tenido orgasmos pueden llegar a sentirlos en esta etapa. Y al final de la gestación, otra vez suele disminuir el deseo de hacer el amor: la mujer se encuentra incómoda, se siente angustiada pensando en el momento de dar a luz, está ansiosa por ver la carita de su pequeño y por comprobar “in situ” que está sano y fuerte, le intranquiliza olvidarse de algo y no tenerlo todo listo para recibir a su bebé…
Para que estos “desajustes” en tu dinámica habitual no den lugar a malentendidos con tu pareja, es recomendable que habléis mucho y que le hagas partícipe de tus dudas, temores y deseos.
Aprovechar la consulta con el ginecólogo para preguntarle sobre ciertos asuntos que os inquietan es otra buena idea que puede aclararos dudas y evitaros muchos quebraderos de cabeza.

LA DULZURA POR ENCIMA DE TODO

Si tu embarazo transcurre con normalidad, podrás mantener relaciones sexuales siempre que te apetezca (hasta la semana 36 con penetración). Pero, atención; como estás en un periodo de especial sensibilidad, la delicadeza debe ser la base de los encuentros con tu pareja. No te inquietes por el bebé, él está muy bien protegido por el líquido amniótico, el tapón mucoso y el cuello uterino, que mantiene su habitáculo perfectamente cerrado. Pero tú estás más vulnerable que de costumbre. Por eso el futuro papá debe evitar los movimientos bruscos, ejercer presión sobre tu abdomen o estimularte los pezones (sin querer puede provocarte contracciones). En cuanto a las posturas, salvo aquella en que la mujer se coloca “a cuatro patas” y el hombre la penetra por detrás, todas están permitidas, pero para que los dos os sintáis cómodos y tú no te canses, procurad practicar sólo las recomendadas en tu estado.

Disfruta todo lo que puedas de los encuentros sexuales con tu pareja y pídele que te acaricie la tripa en esos momentos tan íntimos. Ginecólogos y expertos en ñas diferentes técnicas de preparación al parto aseguran que si la madre se siente feliz durante el acto sexual, el niño también puede vivir ese momento como algo muy placentero, más aún si el padre le transmite cuánto le quiere haciéndole mimos a través de la piel de su madre. En la misma línea, el ginecólogo brasileño José Bento asegura que las embarazadas con una vida sexual activa tienen bebés más seguros, tranquilos y felices.

LAS POSTURAS MÁS ADECUADAS EN LOS DOS PRIMEROS TRIMESTRES

  • Él tumbado boca arriba y ella arrodillada encima: En esta posición, la futura mamá controla los movimientos durante la penetración y puede disfrutar mucho, pero se cansa enseguida.
  • Ella acostada boca arriba y él tumbado encima: El hombre debe tener cuidado para no cargar su peso sobre la mujer. A finales del segundo trimestre, si la embarazada tiene una tripa muy voluminosa, es probable que la penetración no sea completa, pero seguirá siendo satisfactoria.

LA POSTURA MÁS ADECUADA DESDE EL PRIMER MES HASTA EL FINAL

  • Los dos de lado, la espalda de ella contra el pecho de él: De esta manera la embarazada no soporta el peso de la pareja y puede hacer el amor más relajada, mientras él le acaricia la tripa.

ATENCIÓN A ESTOS CASOS

La futura madre tendrá que prescindir de las relaciones sexuales con penetración si…

  • Presenta una fisura en la bolsa amniótica
  • Tiene dilatado el cuello del útero
  • Sufre pérdidas sanguíneas
  • Le han diagnosticado placenta previa
  • Tiene antecedentes de cuello incompetente, de parto prematuro o de abortos

Si te encuentras en alguno de estos casos, no pasa nada. Existen recursos tan placentros o incluso más que la penetración para que tu pareja y tú os demostréis lo mucho que os queréis. Echad mano de vuestra imaginación.

Fuente: Revista “Crecer Feliz”, Suplemento Especial Embarazo

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