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¿Qué es la displasia mamaria?

displasia mamaria

El hecho de que el cáncer de mama sea uno de los mas frecuentes entre las mujeres justifica el sentimiento de alarma que surge ante cualquier serial. Esperamos que este informe sea de utilidad para que nuestras lectoras sepan que es lo que debe y lo que no debe preocupar.

La displasia mamaria

En rigor, el término “displasia” no significa nada y lo dice todo. Son aquellas condiciones de la mama que se apartan de lo que seria algo así como la “normalidad a ultranza”. El tema es que ninguna mujer tiene una mama ciento por ciento “normal”, por lo que para muchos especialistas las displasias no constituyen en realidad una patología sino mas bien características personales e individuales.

Claro que, en muchas oportunidades, las displasias molestan. Es cierto: este tipo de mama es sensible a las variaciones hormonales y, con frecuencia, duelen si hay alteraciones en la ovulación o al comienzo del embarazo o de un tratamiento con anticonceptivos orales. En general, las mamas displasicas tienen una consistencia elevada debido a la presencia de innumerables microquistes que contienen liquido. Estos presionan sobre los trayectos y las terminaciones nerviosas sensibles al dolor que son numerosas en el espesor de la mama y determinan molestias.

¿Por qué ocurre la displasia?

¿Por que sucede esto? La mama es como una suerte de esponja, dentro de la que se ha implantado un racimo de uvas. Las uvas son los “acinos” donde siempre se produce una secreción de tipo acuosa que, en el periodo de la lactancia, adquiere las características de los lácteos. Estas secreciones avanzan por los tallos del racimo -que en el caso de la mama, son huecos, es decir, conductos de pequeño diámetro- y se juntan en “tallos” mas gruesos, conductos principales o galactoforos que terminan en los poros del pezón, por donde se eliminan las secreciones hacia el exterior.

Si la estructura de la “esponja” en la que se ha incluido el tejido glandular mamario es demasiado “fibrosa” (por decirlo de alguna manera), los conductos suelen deformarse dificultando el avance de las secreciones, las que se acumulan en los acinos (las uvas). Estos, al retener el liquido en su interior, se transforman en quistes.

Las displasias mamarias acompañan a la mujer desde el nacimiento hasta la muerte. No son curables pero pueden tratarse: cremas con progesterona y vitamina A, así como vitamina A y E en forma de comprimidos y el empleo sistemático de anticonceptivos orales de tercera generación, (baja dosis de estrógenos), alivian sus síntomas. La relación de esta afección con el cáncer es discutida: solo algunos tipos severos de displasia favorecerían su aparición.

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